22/3/13

Adios invierno!!






Ya te marchas con tus ramas secas, con tu oscuridad y tu encanto, con tus atardeceres de luz entre las nubes... te echaré de menos... aquí nos encontraremos de nuevo, en el bosque







1/3/13

Con Amor









Ésta es la historia de tres perritas que compartieron parte de su vida con nosotros. Son Wanda, Terra y LLuvia.
Wanda tuvo la mala suerte que tienen muchos galgos en este país, ser explotada para la caza, maltratada y abandonada. Cuando estaba en la calle, antes de ir a parar a la perrera, se quedó embarazada. Tuvo a dos preciosas cachorras allí, en una fría jaula y las chicas de la prote Mas vida decidieron que no podían estar ahí y que tenían que rescatarlas.
Cuando en casa vimos las fotos de esta pequeña familia, se nos rompió el corazón, no podíamos permitir que dos bebés de apenas un mes y su mamá vivieran en estas condiciones, era el mes de Octubre y ya empezaba a hacer mucho frío, entonces decidimos que tenían que venir a casa, teníamos que acogerlas y compartir nuestro calor y nuestro cariño con ellas, cuidarlas y enseñarlas a vivir felices. Y así fue, o al menos lo intentamos.
Wanda tenía mucho miedo a los humanos, sobretodo a los hombres. Carlos no podía acercarse a ella, tiritaba y lloraba y él con toda la paciencia y el cariño del mundo día tras día intentaba que ella comprendiera que la quería. No lo logró, aunque ella pudo comprobar que no todo el mundo es malo.
Con Runa hubo una conexión total, las bebés desde pequeñas jugaban mucho con ella, la tiraban del pelo y querían mamar como lo hacían con su mamá.
Runa, tan buena y respetuosa, parece que entendió desde el primer momento la situación, quizá por haber vivido el maltrato y el abandono y las trató con mucho cariño. Era muy emocionante ver cómo se daban besos, jugaban y tomaban el sol juntas. Tenía a sus amigas, a su pequeña camada y era muy feliz con ellas.
Un día, un chico maravilloso se enamoró de Wanda y decidió adoptarla. Yo lloré mucho, todavía me acuerdo de ella, pero se que está bien cuidada y que es feliz, muy poco a poco sus miedos van desapareciendo.
Nosotros hemos adoptado a Lluvia, la duendecita negra, me recuerda mucho a su mamá y Terra está buscando una familia que la cuide. Nosotros no podemos adoptarla, ojalá. Es una perra buena y noble, ha tenido buena maestra y es muy inteligente.
Si no puedes adoptar, la acogida de animales es una opción para ayudarles a no estar en la calle y que no pasen miedo, hambre y frío y que conozcan el calor y el amor de una familia. Es muy duro cuando se van, pero hay que pensar que ya han encontrado el lugar definitivo y nosotros hemos sido un eslabón en la cadena, una pequeña mano que les ha ayudado a alcanzar la felicidad. La que se merecen todos los animales.